<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940</id><updated>2011-12-28T20:48:07.349-08:00</updated><category term='perfume'/><category term='frontera'/><category term='cruzar'/><category term='zapatillas'/><category term='titulo del blog'/><category term='desnuda'/><category term='ducha'/><category term='decisiones'/><category term='mujer lejana'/><category term='hecho trizas por B. Espejo'/><category term='mañana'/><category term='Neruda'/><title type='text'>Cruzar La Frontera</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-7790982373500792732</id><published>2011-12-27T11:24:00.000-08:00</published><updated>2011-12-27T11:34:58.594-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ducha'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='perfume'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desnuda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mañana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zapatillas'/><title type='text'>La historia de una mañana</title><content type='html'>Te levantas despacio. Abres los ojos poco antes de que el Sol entre por aquel resquicio que siempre queda en dónde se unen las cortinas y comience a recorrerte comenzando por los pies. No soportas más las cobijas calientes y te decides a salir de ellas. Tus pies desnudos se posan sobre el piso de madera color chocolate. Los retiras en un inicio, al sentir la extrema frescura, pero luego tomas valor y los posas por completo sintiendo la textura del barniz. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sientes el frio de la mañana caer sobre tu torso desnudo. No te gusta usar pijama. Dices dormir más cómoda vistiendo aquellos boxers masculinos que te llegan hasta media pierna. Dices también que te gusta el contacto directo de las sábanas con tu espalda, con tu pecho, rozando tus pezones y acariciándote el deseo. Te acaricias el cabello y el rostro, luego bajas los brazos y los cruzas sobre tu pecho, abrazándote. El frio se cuela por tus poros pero no haces algo por cubrirte, prefieres disfrutar la sensación. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Te pones de pie y caminas hacia la ventana. Abres las cortinas. Es improbable que alguien te pueda ver desde la calle cuando tú estás a veinte pisos de altura. Pero no es imposible. Abres las cortinas y bajas los brazos. Dejas que el Sol pare en tu cuerpo sólo cubierto por aquella pantaleta de encaje y corte frances. A contraluz, tu silueta se dibuja por completo en el ventanal. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un unos minutos más deberás romper con esa calma que ahora sientes y comenzarás la premura. Primero la ducha con agua tibia que siempre empaña la cabina de baño y el espejo. Aquel espejo al que le quitas el vapor con la mano sólo para descubrir un retrato vivo que te resulta familiar. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El cabello mojado te cae sobre la espalda y algunas gotas furtivas con rumbo descendente te recorren la piel hasta romper en pequeños charcos que dejas a tu paso mientras caminas al vestidor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Preparas café, un poco de fruta y pan tostado. Desayunas en bata. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Te cepillas el cabello y lo sujetas con un listón que combina con tus labios. Tu manicura es impecable, tus pasos acompasados y tu cadera seductora. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sales a la calle, vestida sólo con unas gotas de perfume y zapatillas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-7790982373500792732?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/7790982373500792732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=7790982373500792732' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/7790982373500792732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/7790982373500792732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2011/12/la-historia-de-una-manana.html' title='La historia de una mañana'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-6848473422579416375</id><published>2009-12-23T00:15:00.000-08:00</published><updated>2009-12-23T00:16:57.255-08:00</updated><title type='text'>La pijama</title><content type='html'>La pijama&lt;br /&gt;23 de marzo de 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar las tres de la mañana el cuerpo se hincha, comienza a circular la sangre de forma más lenta y el pensar se detiene… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiró la mirada y se encontró con que sus pies se desbordaban: las sandalias se han hecho pequeñas, fue lo primero que se le vino a la cabeza. De pronto se dio cuenta de que eran sus pies los que habían comenzado a crecer. No supo que hacer. Intento desesperadamente de llamar a su médico de cabecera, pero sus dedos también habían crecido extraordinariamente y no lograban digitar un solo número a la vez. Se paró rápidamente de la silla en la que se encontraba antes de quedar aprisionado entre sus brazos. Quiso salir de la habitación, pero ya era demasiado tarde. Al voltear hacia el espejo que estaba en la pared del fondo se descubrió a si mismo, creciendo desmesuradamente en todos sentidos. Decidió quedarse en el centro de aquel contenedor y esperar.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, se encontró desnudo bajo las sabanas. La imagen de él desbordandose en el espejo le llenaba la mente. Aún desnudo se calzó las sandalias y salió de la habitación. Todo ha sido un mal sueño, pensó mientras se preguntaba qué había pasado con su pijama, pasos adelante, al entrar en la estancia, descubrió en el piso el pijama hecho trizas, cual si hubiese explotado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-6848473422579416375?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/6848473422579416375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=6848473422579416375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/6848473422579416375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/6848473422579416375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2009/12/la-pijama.html' title='La pijama'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-5431811248344343755</id><published>2009-12-22T23:50:00.000-08:00</published><updated>2009-12-22T23:52:21.785-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hecho trizas por B. Espejo'/><title type='text'>Sexo ajeno</title><content type='html'>Sexo Ajeno&lt;br /&gt;27 de mayo de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has dormido con ella?- La pregunta fue directa, incisiva, buscando rascar en lo más hondo de los sucesos. Pero su voz, lejos de escucharse lasciva, se sentía paciente, como si supiese la respuesta que estaba punto de caer de mis labios.&lt;br /&gt;-No, no lo he hecho.- La seriedad era parte de mi carácter, y los temas sexuales no eran algo que me causara sorpresa. Lo cierto era que no había existido nada de sexo aquella noche. Ofelia, era tan solo una amiga, alguien que me brindaba un poco de calma cuando mi mar de sentimientos se picaba. – No – Había dicho, esa era la verdad. Pero ella no esperaba esa respuesta. Supuse entonces que lo que ella esperaba escuchar era un – Si, lo hicimos toda la noche – Eso hubiera aliviado su sentimiento de culpa. &lt;br /&gt;-Y tu, ¿has dormido con él? – Sus labios se despegaron apresurados, pronunciando una respuesta que ambos sabíamos que era mentira, por supuesto que se había acostado con él, pero, a su juicio, no quería herirme de esa manera. Esa era la verdad. Ella y el habían estado juntos. &lt;br /&gt;- No, aún no – Estaba en lo cierto, su voz sonaba hueca, falsa a todas luces. &lt;br /&gt;- Pero lo harás, se te ven las ganas en el rostro - ¿Celos? No,... se supone que debería de sentir celos, pero mi rostro por el contrario denotaba una gran indiferencia. ¡Qué va!, Lo cierto es que estaba muerto de celos. El pecho era una flama incontenible, de suerte que la camisa no comenzó a quemarse. Me aferré al volante y rebase tremendamente al auto de enfrente, esquive al siguiente y logre hacer un cambio de carril de ensueño desde el extremo de alta velocidad hasta el carril de baja velocidad en una sola maniobra sin que me pitaran siquiera una sola vez el claxon; el avance no había sido mucho, pero al menos había logrado esquivar una zona de transito lento. Volví a acelerar, haciendo esta vez la maniobra en forma inversa, seguida de una vuelta a la izquierda a más de ochenta. Aún así las llantas no rechinaron. La expresión en su rostro se veía trastornada. Sabía que yo conocía la verdad. Puso sus manos entre las piernas, buscando una virginidad perdida hacía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tiembles, sabes que te quiero –&lt;br /&gt;-Apaga la luz, por favor. Yo también te amo-&lt;br /&gt;Las luces cedieron y la oscuridad reino, una suave línea de luz aún lograba colarse por entre las cortinas, fuera de eso, la oscuridad era quien gobernaba. Al fondo, la silueta de un cuadro en la pared, justo debajo del mueble del teléfono, aquel a donde habían ido a parar nuestras ropas. Desde el lugar en el que estaba, podía perfectamente ver la silueta de la cama, y en ella su cuerpo desnudo. Era de piel blanca, suave y tersa. Sus senos resaltaban un poco a causa de los resquicios de luz que seguían luchando por entrar. Estaba quieta, su respiración era agitada y arrítmica. Por un momento me quede ahí, contemplando aquel bello cuadro. Se acaricio las piernas con cierto dejo de nervios, respiro hondo y comenzó a hablar.&lt;br /&gt;-¿Vendrás o dejarás que me muera de frío?- Comencé a caminar lentamente, a la par que ella entreabría las piernas. Era eso lo que ambos buscábamos: entregarnos por completo, sin reservas, dejando que los cuerpos cediesen el espacio a las sensaciones puras. &lt;br /&gt;Deje de sentir mi cuerpo por un instante; el piso dejo de existir, flotaba, pero seguía en el mismo lugar, luchando por dar un paso más. Las piernas sin responder. El cuerpo desnudo y las ganas en el aire.&lt;br /&gt;Recuerdo que acaricie sus pies, explorando poro a poro sus delgadas pantorrillas. No había prisa. Ella seguía inmóvil, tragando saliva suavemente cada que mi mano avanzaba. Todo lo que había soñado estaba frente a mi, y yo sin saber por donde comenzar. -Toda vez, es una nueva primera vez- Me repetía una y otra vez en mi cabeza. –Toda vez, es una nueva primera vez- Y el susurro se perdía en la oscuridad dominante. &lt;br /&gt;Su entrepierna era dulce y tibia, pero yo aún estaba en la rodilla. Nunca creía que el cuerpo de una mujer tuviera sabor, pero ella sabía a vainilla. Si, posiblemente su entrepierna fuese dulce y tibia, lo cierto era que sus piernas eran un helado, dulces pero frías. &lt;br /&gt;-¡Ahora entiendo porque siempre usas mayas largas¡- Supongo que ella no entiendo nada en ese soplo, pues puso cara de incógnita y siguió respirando agitadamente, dejando escapar de vez en vez un leve gemido. &lt;br /&gt;Su mano apareció de la nada, la sentí de pronto acariciándome el cabello; era suave su caricia, y por momentos tomaba ánimos y me daba suaves tirones. Las caricias subieron de tono y la habitación estaba en alerta amarilla. Bese su vientre, nade en su ombligo y me dispuse a explorar las grandes planicies de su terso abdomen. Era como galopar a pelo y a contraviento. &lt;br /&gt;Su voz se oía cada vez más intensa, las ganas a punto de reventar. Mis labios en sus labios, una mano en la cadera, la otra apoyada en el lecho y acariciando su rostro, su cuerpo bajo el mío, sus manos en mi espalda, un delicado gemido y todo se ha consumado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sudorosos se abrazan los amantes,&lt;br /&gt;el cuerpo agotado, las almas extasiadas.&lt;br /&gt;Todo es un respiro envuelto en un suspiro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-5431811248344343755?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/5431811248344343755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=5431811248344343755' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/5431811248344343755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/5431811248344343755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2009/12/sexo-ajeno.html' title='Sexo ajeno'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-7914667858527961972</id><published>2009-12-22T23:24:00.000-08:00</published><updated>2009-12-22T23:25:36.685-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neruda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer lejana'/><title type='text'>Quien fuera Neruda</title><content type='html'>10 de Junio/2002&lt;br /&gt;¿Quién fuera Neruda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién fuera Neruda para poder dedicarte estas palabras tal cual fluyen de la pluma; para poder ser dueño por completo de lo que él dice y poder pronunciarlo para ti. &lt;br /&gt;Yo no soy Neruda. Pero quisiera serlo en el instante en el que te veo venir para poder decirte cosas bellas y románticas y, quizás, un poco atrevidas. &lt;br /&gt;Pero yo no soy Neruda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy tan solo alguien que te observa, alguien que pone atención a cada uno de los instantes en que estas presente. Soy tan solo un admirador de tu esencia, y ansió poder verte en todo momento, poder contemplarte por unos instantes y observar ese destello de vida que posee tu mirada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay veces que envidio a Neruda, pues se que él describiría mejor que yo la belleza de tu sonrisa, la vivacidad de tus gestos; la sensación que me provoca tu presencia.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no soy Neruda, soy tan solo un atrevido que hoy secuestra estas palabras para ti, pues en ellas he encontrado desahogo a lo que no he podido pronunciar . &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER LEJANA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mujer cabe en mis manos. Es blanca y rubia, y en mis &lt;br /&gt;manos la llevaría como a una cesta de magnolias.&lt;br /&gt;Esta mujer cabe en mis ojos. La envuelven mis miradas, &lt;br /&gt;mis miradas que nada ven cuando la envuelven.&lt;br /&gt;Esta mujer cabe en mis deseos. Desnuda está bajo la anhelante &lt;br /&gt;llamarada de mi vida y la quema mi deseo como una braza.&lt;br /&gt;Pero, mujer lejana, mis manos, mis ojos y mis deseos te &lt;br /&gt;guardan entera su caricia porque sólo tú, mujer lejana, sólo tú &lt;br /&gt;cabes en mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién fuera Neruda?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-7914667858527961972?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/7914667858527961972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=7914667858527961972' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/7914667858527961972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/7914667858527961972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2009/12/quien-fuera-neruda.html' title='Quien fuera Neruda'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-8744196847352546069</id><published>2008-11-09T23:10:00.000-08:00</published><updated>2008-11-09T23:11:37.923-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruzar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='titulo del blog'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='decisiones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='frontera'/><title type='text'>Cruzar la frontera</title><content type='html'>La frontera de la calle fue muda testigo. Ahí, justo a la mitad, de pie sobre la línea intermitente, con la mirada puesta en el fin del sendero pavimentado,  se quedó a la espera.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Comenzó el día como siempre: dos de azúcar sobre el pan con mantequilla, café negro de grano. Sobre la mesa descansaba la caja de habanos. No fumaría. Se lo había prometido. ¿Quién se puede negar a las promesas del corazón? Él, definitivamente, no podría. En la cabeza le rondaba la idea de salir a caminar sin rumbo fijo, estuvo dilucidando esto mientras paseaba de un lado al otro de la pequeña sala, dando giros rápidos sobre los talones mientras la mano se preocupaba por mantener la taza y su contenido en equilibrio. Salir a caminar sin rumbo…- dijo esto en voz alta y en tono dudoso, imaginando las posibles consecuencias que, inconscientemente, deseaba que pasaran. Lo más probable era que llegara hasta dos cuadras antes del destino invocado y luego, tal como lo hacía en la sala, diera un giro sobre sus talones buscando la vía de escape más próxima. El ring-rang del teléfono le sacó de concentración.&lt;br /&gt; Diga… eh! Diga- aguardó un instante más y luego repitió nuevamente -¡Diga!-. Silencio absoluto. Colgó la bocina. Apresuro el café. El pan con mantequilla con dos de azúcar quedó quedo intacto sobre la mesa de la cocina. &lt;br /&gt; Al salir tomo la chaqueta de pana del perchero que descansaba junto a la puerta, tomo las llaves de un gancho improvisado que había colocado junto al dintel y salió dando un tremendo portazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-8744196847352546069?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/8744196847352546069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=8744196847352546069' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/8744196847352546069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/8744196847352546069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2008/11/cruzar-la-frontera.html' title='Cruzar la frontera'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-3019151919862688459</id><published>2007-03-03T00:33:00.000-08:00</published><updated>2007-03-03T00:34:02.238-08:00</updated><title type='text'>Hoja en blanco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una hoja en blanco es como un sexo femenino desconocido: nunca se sabe la impresión que puede dejarse en él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Hagamos el amor –dijo ella, quizá buscando la forma correcta de pedirme que escribiera sobre su cuerpo una pequeña historia; buscando la impresión fina y dolorosa que provoca la aguja al tatuar la piel. Pensé en la respuesta correcta, en decir justo lo que ella esperaba que dijera sin preguntarme siquiera qué era lo que yo buscaba. De mi boca cayó suavemente una sílaba afirmativa, dejando entrever un tono de duda y las ansias por pasar la noche con ella; como una daga su mirada penetró mi cuerpo y me impulsó a decir un segundo “sí” un poco más convencido en esta ocasión. Era inevitable no pensar en las delicias que me esperaban aquella noche bajo ese vestido negro y diminuto de una sola pieza; pero aún así, mi mente estaba lejos de imaginar todo lo que aquella propuesta acababa de desencadenar. Los susurros se hicieron cada vez más seguidos; pedí al cantinero una copa más mientras ella me decía al oído todo lo que me haría apenas entráramos en su habitación. La copa  tardó más en llegar que en lo que ya estábamos en camino a su apartamento; yo seguía anonadado con tal atrevimiento de su parte, mas no me lamentaba de haber aceptado la propuesta.&lt;br /&gt;El apartamento quedaba unas cuadras atrás del bar, así que decidió que tomar un taxi sería algo innecesario, caminaríamos, pues, tres cuadras bajo la leve llovizna que caía, luego doblaríamos una más a la derecha, subiríamos al tercer piso y consumiríamos el calor provocado por las miradas. La llovizna, de pronto, se volvió más intensa; su cabello largo se empapó por completo y mis zapatos de piel favoritos comenzaron a rechinar como lo hacían cada vez que eran presos del agua. La miré de reojo, sus pezones comenzaban a despertarse con el frío de la lluvia. No pasó mucho tiempo para que el vestido se le pegara por completo a la piel. Pasos adelante la acera se hizo más estrecha, así que dejé que ella fuese enfrente, mientras yo observaba el vestido mojado sobre su cuerpo que ahora delataba su secreta desnudes. La escena me estaba volviendo loco y las ganas de llegar de una vez por todas al apartamento se hacían insoportables: un segundo más contemplando el vaivén de esas caderas y yo explotaba. Fue justo cuando una voz lejana rompió el silencio.&lt;br /&gt;–No comas ansias, ya casi llegamos –dijo ella en tono delicado y sensual mientras me dirigía una mirada de aquellas que matan.&lt;br /&gt;– ¿Eh? –alcancé a pronunciar, quitándole todo el encanto al momento.&lt;br /&gt;– Que creo que si no nos apuramos, te vas a quedar dormido apenas toquemos la cama –dijo ella llenando las palabras de leve sarcasmo.&lt;br /&gt;–Perdón, pero estaba viendo tus caderas, hacen que enloquezca a cada paso –fue lo único que salió de mi boca, pero no pude haber dicho cosa más acertada.&lt;br /&gt;–Menos mal que esa fue la causa de tu distracción, por un momento pensé que los sentimientos de culpa comenzaban a apoderarse de ti.&lt;br /&gt;&amp;shy;– ¿Sentimientos de culpa?, ¿por qué habría de tenerlos? –le pregunte dudoso.&lt;br /&gt;– Quizás hay alguien que hoy te espera, y a quien posiblemente mañana tendrás que inventarle una buena explicación por la ausencia de esta noche... – dijo ella en un tono que invitaba a la culpa.&lt;br /&gt;–No, no hay nadie que me espere, nunca he sido bueno relacionándome sentimentalmente, siempre hay detalles que no puedo satisfacer –&lt;br /&gt;–Espero que el sexo no sea uno de ellos... –esta frase salió de sus labios con un pequeño dejo de ironía retador.&lt;br /&gt;Me disponía a contestar aquel comentario justo cuando ella anunciaba que habíamos llegado al edificio en el que vivía.&lt;br /&gt;Sacó del bolso un manojo de llaves y comenzó a repasarlas buscando la adecuada. Mientras tanto, seguía cuestionándome qué hacía ahí con una perfecta desconocida de la que ni siquiera recordaba su nombre, a punto de hacer el amor durante toda la noche, tal y como ella me había propuesto en un susurro. Tomaríamos un baño de burbujas para relajarnos y después comenzaría nuestra sexual velada recorriendo cada rincón del apartamento hasta que el cansancio y la luz de un nuevo día nos sorprendieran.&lt;br /&gt;–Al fin la encontré –la escuche decir mientras le daba vuelta a la perilla y me invitaba a entrar.&lt;br /&gt;La llovizna estaba cediendo y la noche comenzaba a despejarse, un poco al norte ya se alcanzaban a ver las primeras estrellas, la vista era espectacular desde aquel cubo de escaleras totalmente recubierto de cristal. Los escalones de mármol negro le daban un toque muy sombrío al lugar; el eco de las escaleras era un gran delator, cada paso resonaba incesantemente, y el rechinar de mis zapatos se volvía intolerable para los oídos, por fortuna, el ascenso hasta el tercer piso fue rápido. Nuevamente hurgo en busca de la llave adecuada para poder abrir la puerta, pero en esta ocasión, el hallazgo fue casi inmediato.&lt;br /&gt;El apartamento, por el contrario de lo que había imaginado era muy amplio, ocupaba todo el tercer piso del edificio y la decoración poseía un toque de ternura que jamás pensé encontrar en una mujer tan atrevida. La luz tenue animaba, aún más, los humores a relajarse y dejarse seducir por esa atmósfera cargada de erótica ternura.&lt;br /&gt;Caminó hacía una esquina y encendió una lámpara de pie, acto seguido volteó hacía mí y se estiró como si fuera a bostezar, mas no lo hizo. El vestido mojado se desprendió un poco del cuerpo, dejando que la luz lo atravesara retratando una silueta que invitaba a pecar no una, sino todas las noches que fuera posible tenerla cerca.&lt;br /&gt;Ante tal escena, mi cuerpo se petrificó, parte por el frío de la ropa húmeda, parte por la impresión de ver un cuerpo tan bellamente formado. Nunca antes me había sucedido nada parecido, a excepción de aquella vez en que sorprendí a la hermana de un amigo saliendo desnuda de la ducha por casualidad, (haría falta decir que la hermana de mi amigo era modelo de la revista Vogue). Sentí el agua bajar por las mangas de la chaqueta hasta llegar a la punta de mis dedos y luego sólo se escuchó caer una gota tras otra y de vuelta la misma sensación. Yo no quería que aquel cuadro terminara: era como presenciar un teatro de sombras en cámara lenta.&lt;br /&gt;En esta ocasión no hubo palabras que rompieran el silencio, tan solo la vi caminar hacía mí muy despacio mientras su mano izquierda deslizaba el cierre del vestido poco a poco; de pronto, se detuvo, contempló la ventana y pude notar la ausencia de las cortinas. Volvió su mirada hacia mí y dejó caer el vestido mojado sobre la alfombra sin decir nada. No había nada que decir. La desnudez lo explicaba todo. Podría haberla tomado en ese mismo instante sin necesidad de algún jugueteo previo. Era mía. Pasaron tres largos segundos hasta que mi reacción se hizo notoria. Mecánicamente me deshice de la chaqueta y aventé la corbata ¡Dios sabe donde! La prisa por poseerla me consumía. Pero antes de que pudiera comenzar a desabotonar la camisa, ella dio un paso más, me tomó de las manos y me llevó hacia el sofá caminando con la misma cadencia que momentos antes había caminado sobre la acera, y yo me sentí morir nuevamente. Una vez en el sofá se sentó y quedé frente a ella, viendo hacía una pared en la que colgaba un cuadro de Van Gogh. La pared era enorme, bien hubiese podido colocar en ella seis copias de la “Pera” de Botero, en cambio, tenía tan solo una copia de “Café en la terraza” del gran Vincent.&lt;br /&gt;            Era algo increíble, pero a pesar del frío de la llovizna, tenía las manos tibias. Con mucha delicadeza fue soltando cada uno de los pequeños botones de mi camisa, y pudo notar que mi pecho temblaba.&lt;br /&gt;–Así que el hombrecito resulto nervioso –dijo ella en voz queda.&lt;br /&gt;La frase sonó con tanta gracia que en vez de provocarme enojo, me hizo esbozar una leve sonrisa.Intente contestarle apresuradamente, pero  ella ya estaba concentrada en otras cosas. Desabrochó mi cinturón y luego le dio un suave tirón a la hebilla hasta que este se separo de los pantalones. Los nervios me comían hasta la médula, pero aún así, no me doblaría. Miré hacía abajo, notando que ella aún traía puestos los zapatos de tacón alto, pero antes de que pudiera hacer alusión alguna a tal observación, percibí como sus manos desnudaban mi cintura. Los pantalones se detuvieron en mis tobillos, y recordé entonces que yo también traía puestos aún los zapatos. Hice un intento por agacharme a desatar las agujetas para poder quitármelos, pero ella interrumpió mi camino con un beso en la entrepierna. Para ese momento, la noción del tiempo carecía de importancia, ya no sabía en que instante estaba viviendo; tan solo tenía la certeza de que el amanecer iba a tardar más de lo normal en llegar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-3019151919862688459?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/3019151919862688459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=3019151919862688459' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/3019151919862688459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/3019151919862688459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2007/03/hoja-en-blanco.html' title='Hoja en blanco'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-2376583526489473726</id><published>2007-03-03T00:31:00.000-08:00</published><updated>2007-03-03T00:32:23.758-08:00</updated><title type='text'>Le son d'un baiser</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt; I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las gotas comenzaron a recorrerle lentamente el rostro, deslizándose luego por su cuello hasta llegar a sus hombros y comenzar el descenso por las mangas de la chaqueta hasta al fin encontrar el punto de escape en el contorno de sus dedos. El suave rumor de la llovizna le llenaba los oídos, trayendo a su cabeza ecos pasados. Al llegar a la esquina detuvo el paso y contemplo su figura mojada, con los cabellos echados sobre el rostro que se reflejaba tenuemente en el cristal de un aparador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le había encontrado entre Brahms y Mahler una tarde en que la llovizna caí con una sutileza acariciante. La pieza final seguía presente en sus almas cuando comenzaron aquella caminata silenciosa que se prolongo hasta el crepúsculo. Apenas y se dijeron sus nombres, no había hecho falta más. Después, en la despedida, aquel sonido embargo sentimientos y luego vino el silencio.   Enmarcado en aquel sonido embriagante se dejó caer, caía lentamente de espaldas; la caída se le hizo eterna, abrió los brazos, cerró los ojos y hecho la cabeza hacía atrás buscando acelerarla, las palmas extendidas hacia arriba, los labios apenas separados dejando escuchar un leve susurro, la luz alcanzaba a traspasarle los parpados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertó tendido en la cama, boca arriba, con los brazos abiertos y las palmas de la mano volteadas hacia arriba, la vista dirigida a la ventana. Se encontró con un día plomizo. Estaba por demás buscar: Su ropa había abandonado la ruta de la pasión que comenzará justo cruzando la puerta principal y luego siguiendo hasta el sofá, subiendo por las escaleras y terminando a los pies de la cama en la que ahora despertaba. Después de la regadera, aún con el cuerpo mojado se dispuso a recoger su ropa de entre los besos derramados la noche anterior y entonces lo escucho de nuevo… le son… le son… Todo estaba lleno de él,  ¿Cómo podría ahora olvidar? Sintió el cuerpo agrietársele; se imagino que era un terrón de tierra a punto de perder toda humedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Salió sin rumbo, se subió el cuello de la chaqueta para cubrirse del fresco y se dispuso a caminar con la vista pegada al piso y las manos en los bolsillos. No podía quedarse, todo eso le era tan extraño. Era la primera vez que pasaba por algo así, tan repentino, sin advertencia alguna.&lt;br /&gt;La llovizna que comenzara a caer la tarde anterior no había cesado y parecía arreciar a cada instante. Caminó más de prisa, debía de llegar a algún lado, pero no sabía a dónde.&lt;br /&gt;Las gotas arreciaron su ataque y pronto le empaparon por completo, fue entonces que decidió guarecerse un poco debajo de alguna cornisa. Estaba ahí, mojado y con el agua remarcándole la silueta y entonces volteó y se vio a si mismo tenuemente dibujado en un cristal de aparador. Se hecho dos pasos atrás hasta que quedo de nuevo bajo la lluvia, cerro los ojos y alzó la vista, dejo que el agua le recorriera el rostro y se abandono a recordar ese sonido… le son… le son…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Había olvidado su nombre, pero aún le quedaba aquel sonido grabado en lo más hondo, el sonido que le abrió el alma aquella tarde de ya hacía tanto tiempo… Le son d’un baiser.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-2376583526489473726?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/2376583526489473726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=2376583526489473726' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/2376583526489473726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/2376583526489473726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2007/03/le-son-dun-baiser.html' title='Le son d&apos;un baiser'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-5684770215406819475</id><published>2007-03-03T00:27:00.000-08:00</published><updated>2007-03-03T00:29:06.016-08:00</updated><title type='text'>S. O. S.</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;(Save our souls)&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde la ventana de restaurant aprecio como la tarde se fue consumiendo poco a poco, había llegado puntual a la cita a las cinco con cinco de aquella tarde de junio, Un expreso por favor, había ordenado a la camarera. El café tardo un poco en llegar. Lapso que aprovecho para disculparse un momento e ir rápidamente a desembarazarse de los nervios líquidos que su presencia despertaban. Hacía más de un año que no se veían. Se llevo la pequeña taza con mano temblorosa a los labios y ella lo noto. Lo invito a cambiar su lugar por el que estaba junto a ella y no supo decir que no. Sentado ahí, junto a su corazón perdido, vio como la tarde se desvanecía y las farolas afrancesadas se encendían una a una. Ella lo tomo del brazo y se recostó en su hombro, poco a poco se fue fundiendo con la tarde hasta desvanecerse por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nadie vendrá, lo más seguro es que no salga de aquí sino hasta mañana, quizás deba de sentarme y ponerme lo más cómodo. Así lo hizo. Cerró los ojos y la escena se repitió: Ella lo tomaba del brazo y se recostaba en su hombro, él la tomaba suavemente de la mejilla y le daba un beso en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Te lo dije! ¡Debimos tomar las escaleras! ¡Pero no, tu flojera fue mayor! Ahora no sabemos hasta cuando estaremos aquí. El tono de enojo era ineludible, máxime que el silencio reinaba cuando comenzó el reclamo. ¡Tranquilo! Ya veras como los bomberos no tardan en llegar, además fue tu culpa… te tardaste horas en salir del sanitario del restorante, a ver, dime ¿qué tanto hacías? Un suspiro de desesperación hizo vibrar el aire que ya comenzaba a enrarecerse y luego el silencio reino.&lt;br /&gt;Aquel restorante era famoso por las mujeres que lo frecuentaban y la vista que ofrecía a los comensales de aquella plaza de verdes jardines y farolas de estilo francés. Fue inevitable no ver los gestos de coquetería de aquella trigueña que con insistencia le dirigían la mirada hacía la zona de sanitarios. Se paso la mano por el cabello en gesto de consentimiento y espero a que ella se pusiera en camino primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Carajo! ¡En buena hora se me ocurrió dejar el silenciador de la pistola en casa! Con que gusto silenciaría a este par. Comenzó a golpear el piso con el pie en claro gesto de desesperación. ¡Dos tiros discretos! ¡Dos! Ya han delatado su posición, ¡Solo dos tiros! Se pasó la mano debajo de la chaqueta, buscando el acero frío del cañón de la .45 con cachas de nácar. Creo que no habrá otro modo que volver mañana, el “Encargo” ya habrá dejado el edificio a estas horas y seguramente no ha de estar atorado en el ascensor. Los pensamientos de desesperación y frustración lo hacía su presa y lo incitaban a golpear el piso cada vez con más insistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobres, ¡los desespera la oscuridad! Discretamente, sin hacer ruido y con los menos movimientos posibles, doblo y guardo el bastón guía en uno de los bolsillos del saco. Lentamente deshizo el nudo de la corbata y se dispuso a matar desesperaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alguien comenzó de pronto a dar ligeros golpes en una de las paredes: tres cortos, tres largos, tres cortos. El sonido hacía eco en el recinto, se perdía y luego comenzaba de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;IV&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No sé cuanto tiempo escuche los golpes entre sueños, lo único que recuerdo es que cuando desperté era ya de día, junto a mí había una pareja que parecía dormir placidamente y acurrucado en un rincón un hombre que descansaba cubriendo con la mano el cañón de una pistola con cachas de nácar, la puerta del ascensor estaba detenida por un macetón puesto deliberadamente para que no se cerrara y justo en el dintel a alguien se le había caído una corbata. Me levante salí de ahí tratando de no despertar a los demás. No recuerdo cuantos pisos bajé por las escaleras. Tomé la agenda y anote con letra somnolienta: Concertar nueva cita con el psicólogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la esquina un ciego de traje azul marino me preguntó la hora, Once con cincuenta y cinco, le dije y cruce la calle mientras los últimos minutos de la mañana se iban desvaneciendo junto a mis pasos.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-5684770215406819475?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/5684770215406819475/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=5684770215406819475' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/5684770215406819475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/5684770215406819475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2007/03/s-o-s.html' title='S. O. S.'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4995292318428161940.post-2471464654991851169</id><published>2007-03-03T00:23:00.000-08:00</published><updated>2007-03-03T00:25:16.309-08:00</updated><title type='text'>Música Desnuda</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;No basta con oír la música;&lt;br /&gt;además hay que verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igor Stravinski&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos, como si así pudiese ver mejor las notas  musicales. La resonancia de la sala se hacía cada vez más espesa pero no podía dejar de tocar. Las notas se iban sucediendo una a una con una rapidez que rayaba en lo inverosímil; el alma vibraba al unísono con el arco dando vida al tiempo. El público atento, dejando que la embriaguez les dominara los sentidos; moviendo las cabezas a la frecuencia de las ondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se durmió pensando en las obras a ejecutar. Durmió con la mente en Do y despertó con un Si que le afino la mañana. Los pies descalzos sobre la duela fría le despertaban los ánimos. Danzaba durante el desayuno. ¿Qué podría desafinar el día?&lt;br /&gt;En la sala aún persistía el aroma de las velas que la habían acompañado durante la cena y que habían derramado su cera sobre el mantel bordado que le dio su abuela. La ropa estaba regada por el pasillo, yacía inmutable ante sus pasos que se desvanecían al compás de una sonata. Traía los pechos al aire, y golpeaban contra su cuerpo a cada movimiento, advirtiendo la ausencia del sujetador. Abrió las cortinas lentamente, dejando que la mañana se colara muy despacio, como no queriendo perturbar la quietud que descansaba en el sofá donde aún quedaban los aromas del amor. El silbido de la tetera rompió la calma. Té de Coca recién hecho; había que enfriarlo. Con un vaso de té frío, con los pies descalzos y los pechos libres decidió que era mejor sentarse en la alfombra, lejos del sofá, junto a la percha en la que reposaba el abrigo marrón que usaba cada tarde, a los pies del sillón. Junto a la puerta, recostado sobre un costado, le veía el estuche negro. El arco estaba fuera del estuche, reposando sobre la mesa. Más tarde tendría que lavar los platos y acomodarlos delicadamente en la vitrina, era la vajilla de lujo, la que mamá le había dado cuando se mudo, la que tenía el filo dorado, el filo de oro autentico. En las copas, aun no vacías, podían percibirse los alientos. La que ella había usado aún conservaba un poco del labial carmín que se había puesto. Cerró los ojos y se llevo a los labios el té, emulando los movimientos que se hacen en la liturgia al beber la sangre del cáliz. Tenía las piernas desnudas y cruzadas.&lt;br /&gt;Hecho la espalda al frente, con los brazos estirados; los pechos le rozaron las rodillas, la cara oculta entre los brazos y la mirada al piso. En acto de ofrecimiento dejo el vaso con el té frente a ella. Luego abrió los brazos largos y bien delineados. Aún estaban bronceados, conservando un color canela suave. Levanto el rostro y se encontró con la mirada del estuche. Debía de alistar las cuerdas, pero no lo hizo.&lt;br /&gt;El Sol inundaba el piso y le calentaba la espalda, canela también, infundiendo un calor más profundo en la parte baja, justo donde acaba: no podía pasar más abajo, su posición se lo impedía. Aún sentada, con las piernas desnudas y cruzadas, recuperó la posición: la espalda recta, los brazos a los lados, la mirada al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche anterior se había entregado por completo. Dejó que su cuerpo navegase a un ritmo estrepitoso, que jamás había interpretado. Las sensaciones que le inundaron el alma no eran normales. Dos almas habían vibrado a un mismo compás y todas las miradas le habían penetrado hasta lo más hondo del cuerpo. Su mirada se había perdido en la oscuridad de la sala. Fue en ese instante que sintió como la seda del vestido se comenzaba a deslizar sobre su piel: Los tirantes cayéndosele de los hombros, rozándole levemente los brazos, luego los pechos le quedaron al descubierto, denunciando la ausencia de sujetador. Sus pechos libres, su excitación delatada por los pezones duros y despiertos estaban ahora descubiertos. No se explicaba cómo era posible que estando sentada el vestido siguiese resbalándosele por las nalgas, acariciándole las piernas. Cuando volteo hacía abajo se encontró con sus pies desnudos, que dejaban al descubierto sus talones endurecidos, como los de muchas mujeres, a causa de usar los zapatos a piel limpia; y el defecto congénito del dedo menor por el que su padre la reconociera como propia. Seguramente se vería la cicatriz que llevaba en la planta del pie derecho causada por un cristal perdido en el campo y que ella no vio al correr descalza por aquel paraje… pero el paraje era tan verde que se le hizo imposible resistirse a correr cruzándolo a la vez que abría los brazos y levantaba la cara al cielo, dejando al viento cortarle las lagrimas que les escurrían por las mejillas y luego el grito de dolor cuando el cristal la hirió. Vio el lunar que le heredó la abuela, en la parte interna de la pantorrilla derecha, justo arriba del talón de Aquiles y justo del tamaño de una negra. El estilo francés le iba bien a sus pies, que al parecer no se habían bronceado tan bien como sus brazos. Pensó entonces que quizás hubiese sido conveniente usar un strapless y bragas para que ahora la desnudes no fuese total, pero ya estaba desnuda y las notas de la sonata la recorrían por completo, repasando cada una de las comisuras de su rostro limpio, solo vestido de carmín en los labios. Sintió como la punta de un listón se le deslizaba por la espalda, erizándole la piel; sus brazos se movían al compás de las caricias, totalmente erizados. Su acompañante respiraba muy agitado. Ella sentía que debía de abrir un poco más las piernas y a la siguiente nota apretar un poco, no podía dejar que la melodía la rebasase de forma abrupta. Las miradas se encontraban a destiempo, el final se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos, como si así pudiese ver mejor las notas  musicales. La resonancia de la sala se hacía cada vez más espesa pero no podía dejar de tocar. Las notas se iban sucediendo una a una con una rapidez que rayaba en lo inverosímil. El público atento, dejando que la embriaguez le dominara los sentidos; moviendo la cabeza al compás de las ondas. El alma vibraba al unísono con el arco y daban vida al tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4995292318428161940-2471464654991851169?l=cruzarlafrontera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/feeds/2471464654991851169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4995292318428161940&amp;postID=2471464654991851169' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/2471464654991851169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4995292318428161940/posts/default/2471464654991851169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cruzarlafrontera.blogspot.com/2007/03/msica-desnuda.html' title='Música Desnuda'/><author><name>Beetho San Doval</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16888051940803321801</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='19' src='http://farm4.static.flickr.com/3088/2370313954_3622a67f07.jpg?v=0'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
